De los pañales a las nubes
Los labios agrietados realmente causaban molestia, y la cabeza, todavía con muy escaso pelo, aunque embutida en dos gorros, parecía ser una antena diseñada para atraer las ráfagas más heladas. “ Mira, señorita, ¡ ya se ve la cumbre! ”, la animaba una de sus acompañantes esa mañana blanca, con 15 grados bajo cero. “ ¡Es increíble! Y l lámame Tere, porfa ”, le respondió, jadeante. El hielo crujía bajo la presión de las botas embutidas en crampones, el viento se estrellaba en el abrigo y los pantalones acolchados, en tanto que el polvo de nieve se metía en la nariz cuando la sed obligaba a descubrirse el rostro y beber unos sorbos de agua helada. Al inicio de la escalada era agua caliente en el termo que su mamá había marcado con su nombre, como en la escuela. Era la manera de decirle que aceptaba su decisión de ascender el Huayna Potosí, montaña nevada de 6090 metros de altura enclavada en el altiplano boliviano. Días atrás, cuando comunicara a su familia su decisión de escalar esta ...